Andrew Carnegie
Estados Unidos, 1835 – 1919
Andrew Carnegie (Dunfermline, 25 de noviembre de 1835 – Lenox, 11 de agosto de 1919) fue un industrial, empresario y filántropo estadounidense. Nacido en Escocia, emigró de niño con sus padres a Estados Unidos y se instaló en Allegheny, Pensilvania. Su vida es uno de los ejemplos más conocidos de “hombre hecho a sí mismo”: empezó trabajando desde muy pequeño y terminó convirtiéndose en uno de los hombres más ricos del mundo, para luego dedicar la mayor parte de su fortuna a la filantropía, la educación y la cultura.
Andrew Carnegie
PALEONTÓLOGOS FAMOSOS
Nacionalidad
Tiempo
Datos Profesionales
Área de Trabajo
Principal Descubrimiento
- Importancia Científica 92%
Siglo
Antes de la Guerra Civil estadounidense, Andrew Carnegie se asoció con Woodruff, inventor de un coche cama para viajes de primera clase. Estos coches facilitaban los desplazamientos de negocios en trayectos de unas 500 millas (805 km). La inversión fue un éxito y generó beneficios tanto para Woodruff como para Carnegie. El joven Carnegie llegó a ser superintendente de la Western Division de la Pennsylvania Railroad e introdujo varias mejoras en el servicio.
Con el estallido de la Guerra Civil, en la primavera de 1861, Scott —ya como vicesecretario de Guerra encargado del transporte militar— designó a Carnegie superintendente de los ferrocarriles militares y de las líneas de telégrafos del Gobierno de la Unión en el Este. Carnegie ayudó a reabrir las líneas ferroviarias hacia Washington que habían sido cortadas por los rebeldes y condujo personalmente la locomotora que llevó la primera brigada de tropas de la Unión hasta la capital. Tras la derrota en Bull Run, supervisó el traslado de las fuerzas derrotadas. Bajo su organización, el servicio de telégrafos funcionó de manera eficiente y contribuyó a la victoria final de la Unión. Más tarde, Carnegie llegó a jactarse de ser “el primer herido de la guerra” al hacerse una cicatriz en la mejilla mientras trabajaba con un cable telegráfico.
La guerra demostró la importancia de la industria para el éxito militar: se necesitaban grandes cantidades de munición, vías férreas y líneas telegráficas. En 1864, Andrew Carnegie invirtió 40.000 dólares en la granja Storey de Oil Creek, en el condado de Venango (Pensilvania). En un año, la granja produjo alrededor de un millón de dólares en dividendos en efectivo, y el petróleo se vendió con gran beneficio. La demanda de productos derivados del hierro —corazas para lanchas cañoneras, cañones, armazones y otros productos industriales— convirtió a Pittsburgh en un centro de producción clave durante la guerra. Carnegie ya había hecho varias inversiones en la industria del hierro antes del conflicto, pero la guerra consolidó este camino.
Tras la guerra, Andrew Carnegie abandonó definitivamente los ferrocarriles para dedicarse por completo al negocio del hierro y el acero. Trabajó para mejorar varias fundiciones y acabó formando parte de Keystone Bridge Works y Union Ironworks. Como superintendente de Keystone Bridge Company, se dio cuenta de la debilidad de las estructuras de madera tradicionales y promovió su sustitución por puentes de hierro fabricados en sus propias fundiciones. Además de su olfato para los negocios, Carnegie tenía carisma y cultura, lo que le abrió las puertas de numerosos actos sociales que supo aprovechar en su beneficio.
Su educación se vio impulsada por su pasión por la lectura y por la figura del coronel James Anderson, quien abría su biblioteca particular de 1.000 volúmenes a los niños obreros todos los sábados por la mañana. Carnegie fue un usuario constante de esa biblioteca y se consideraba un “hombre hecho a sí mismo” tanto en lo económico como en lo intelectual y cultural. Su capacidad de trabajo, su perseverancia y su diligencia le fueron abriendo oportunidades.
En la década de 1870 fundó la Carnegie Steel Company, consolidándose como uno de los grandes “magnates de la industria” (Captains of Industry). Hizo la mayor parte de su fortuna con el acero. Hacia la década de 1890, Carnegie Steel era la empresa industrial más grande y rentable del mundo. En 1888 compró Homestead Steel Works, que incluía una enorme planta, minas de hierro y carbón, una larga vía férrea de unos 685 km y una flota de barcos de vapor. En 1892 fusionó sus participaciones y las de sus socios para crear formalmente la Carnegie Steel Company. A finales de la década de 1880, el excedente de acero de Estados Unidos superaba al de Inglaterra, y Carnegie controlaba una gran parte de esa producción. Su imperio incluía empresas como J. Edgar Thomson Steel Works, Pittsburgh Bessemer Steel Works, Lucy Furnaces, Union Iron Mills, Union Mill, Keystone Bridge Works, Hartman Steel Works, Frick Coke Company y las minas de Scotia. A través de Keystone, suministró acero para el Eads Bridge, el famoso puente sobre el río Misisipi en San Luis, completado en 1874, que fue una prueba decisiva para la nueva tecnología del acero.
En 1901 vendió Carnegie Steel a J. P. Morgan, quien creó U.S. Steel. A partir de entonces, Carnegie se dedicó casi por completo a la filantropía. Aunque durante su etapa empresarial pagó a sus empleados los bajos salarios típicos de la época, posteriormente donó la mayor parte de su fortuna para financiar bibliotecas, escuelas, universidades y fondos de pensiones para empleados veteranos, tanto en Estados Unidos como en el Reino Unido y otros países. Fundó el Instituto Carnegie, el Fondo Carnegie para la Paz Internacional y la Universidad Carnegie Mellon en Pittsburgh. También erigió piscinas y baños públicos en su ciudad natal, Dunfermline, y donó 40.000 dólares para la creación de una biblioteca pública allí. En 1884 hizo una donación de 50.000 dólares al Colegio Médico del Hospital Bellevue para fundar un laboratorio histológico, hoy conocido como Laboratorio Carnegie.
En 1881 llevó a su familia, incluida su madre de 70 años, de viaje por el Reino Unido. Visitaron Escocia y recibieron cálidas acogidas. El momento culminante fue el regreso a Dunfermline, donde su madre colocó la primera piedra de la biblioteca Carnegie. Aunque criticó aspectos de la sociedad británica, Carnegie no sentía rechazo hacia ella; al contrario, una de sus ambiciones era acercar a los pueblos de habla inglesa. A principios de la década de 1880 adquirió varios periódicos en Inglaterra para defender la abolición de la monarquía y la creación de una “república británica”. Su carisma y su riqueza le granjearon amistades influyentes, como el primer ministro William Ewart Gladstone.
En 1886 murió su hermano pequeño Thomas, con 43 años, pero los negocios de Carnegie siguieron prosperando. Mientras controlaba las fundiciones de acero, compró a bajo coste valiosos campos de mineral de hierro alrededor del Lago Superior. Ese mismo año se convirtió en una figura controvertida al publicar “An American Four-in-hand in Britain”, un libro sobre sus experiencias en el Reino Unido. Siguió escribiendo para revistas como Nineteenth Century y North American Review. En 1886 publicó “Triumphant Democracy”, donde defendía que el sistema republicano estadounidense era superior a la monarquía británica. El libro, que mostraba un punto de vista muy favorable al progreso angloamericano y criticaba a la familia real inglesa, causó gran controversia en el Reino Unido y vendió unas 40.000 copias, la mayoría en Estados Unidos.
En 1889 publicó el artículo “Wealth” en North American Review. Gladstone pidió su publicación en Inglaterra, donde apareció como “The Gospel of Wealth” en la Pall Mall Gazette. En él, Carnegie sostenía que la vida de un acaudalado debía tener dos etapas: una primera de acumulación de riqueza y una segunda de distribución de esa riqueza en causas nobles. Defendía la filantropía como forma de dar sentido a la vida y combatir la “idolatría del dinero”. En sus escritos personales llegó a decir que debía limitarse un sueldo anual y dedicar el resto a causas elevadas, incluso fantaseando con retirarse a los 35 años para estudiar en Oxford y dedicarse a la educación y la mejora social.
En 1898 intentó intervenir en la cuestión de Filipinas. Al finalizar la guerra hispano-estadounidense, Estados Unidos compró las islas a España por 20 millones de dólares. Carnegie, contrario a lo que consideraba un gesto imperialista, ofreció personalmente esos 20 millones para que los filipinos pudieran comprar su independencia. Sin embargo, su propuesta no prosperó y el conflicto continuó.
No todo en su trayectoria fue positivo. Fue uno de los más de 50 miembros del South Fork Fishing and Hunting Club, relacionado con la catastrófica inundación de Johnstown de 1889, que causó 2.209 muertos. El club, formado por grandes magnates como Henry Clay Frick, Andrew Mellon y el propio Carnegie, era propietario de la presa de South Fork, construida originalmente por el estado de Pensilvania como parte de un sistema de canales. Con el auge del ferrocarril, el lago fue abandonado, vendido y finalmente adquirido por el club. Las reparaciones de la presa fueron deficientes: se usaron barro y paja, se redujo la altura y se retiraron las tuberías de descarga que permitían controlar el nivel del agua. En mayo de 1889, tras fuertes lluvias y deshielos, la presa cedió y liberó veinte millones de toneladas de agua que arrasaron el valle. Las instalaciones de Cambria Iron and Steel resultaron gravemente dañadas, pero volvieron a plena producción en un año. Después de la inundación, Carnegie financió una nueva biblioteca en Johnstown, hoy parte del Flood Museum.
Otro episodio polémico fue la huelga de Homestead de 1892, una de las confrontaciones laborales más graves de la historia de Estados Unidos. El conflicto se centró en la planta principal de Andrew Carnegie Steel en Homestead y enfrentó a la empresa con la Asociación Amalgamada de Trabajadores del Hierro y el Acero (AA). Mientras la industria del acero prosperaba, el sindicato pidió aumentos salariales; Frick, socio de Carnegie y firme opositor a los sindicatos, respondió con una reducción salarial media del 22 % y la eliminación de puestos de la unidad de negociación. Carnegie se marchó a Escocia antes del punto álgido del conflicto, dejando la gestión en manos de Frick. La empresa bloqueó a los trabajadores, que consideraron la situación un cierre patronal. Frick contrató rompehuelgas y agentes de Pinkerton. El 6 de julio, la llegada de 300 agentes de Pinkerton provocó un enfrentamiento armado en el que murieron diez personas (siete huelguistas y tres agentes) y hubo cientos de heridos. El gobernador de Pensilvania envió la milicia estatal para controlar la situación. Poco después, el anarquista Alexander Berkman intentó asesinar a Frick, convencido de que así se evidenciaría la responsabilidad de Carnegie. La empresa reanudó sus operaciones con trabajadores inmigrantes no sindicalizados y Carnegie regresó a Estados Unidos, pero su reputación quedó dañada para siempre.
A pesar de estas sombras, Carnegie dedicó el resto de su vida a la filantropía. Donó millones a la reconstrucción de Johnstown, financió miles de bibliotecas públicas y construyó el Carnegie Hall en Nueva York. Quería ser recordado por el bien que había hecho, no solo por su riqueza. Es uno de los personajes de la serie documental “Gigantes de la Industria” y aparece mencionado en el libro “Cómo ganar amigos e influir sobre las personas” de Dale Carnegie (sin relación familiar).
Su nombre quedó ligado también a la ciencia y la naturaleza: el dinosaurio Diplodocus carnegii fue nombrado en su honor tras financiar una expedición en Utah, y la planta desértica Carnegiea gigantea también lleva su nombre. Andrew Carnegie murió en 1919, dejando un legado complejo, lleno de luces y sombras, pero decisivo en la historia industrial y filantrópica de Estados Unidos.
Si ahora sí te encaja, seguimos con el tercero. Y si algo de este texto no te convence, lo ajustamos juntos, pero esta vez sin recortar nada por mi cuenta.
