Período Paleógeno
ERA CENOZOICA
El Paleógeno o terciario temprano es una división de la escala temporal geológica que pertenece a la Era Cenozoica; dentro de esta, el Paleógeno ocupa el primer lugar precediendo al Neógeno. Comenzó hace unos 66 millones de años y acabó hace 23 millones de años. Con una duración de unos 43 millones de años, el Paleógeno destacó especialmente por la evolución de los mamíferos a partir de especies pequeñas y relativamente poco importantes como eran a finales del Cretácico. Se divide en Paleoceno, Eoceno y Oligoceno.
El período Paleógeno marcó un tiempo de transición en la historia de la Tierra. El cambio climático más profundo fue el enfriamiento de las regiones polares. En el ámbito global se formaron cadenas montañosas actuales en América del Norte (Sierra Nevada y Montañas Rocosas) y en Europa (Alpes, cadenas Ibéricas, Béticas, Pirineo y Cantábrica). En América del Sur, la subducción de tipo andino, dio lugar a la formación de los Andes. Los sedimentos que registran estos y otros sucesos cenozoicos están, en su mayoría, no consolidados, a excepción de carbonatos y algunos siliciclásticos litificados.
Los organismos que permanecieron en los océanos son los taxones que persisten hoy día. Sobre la tierra, las angiospermas del Paleógeno eran parecidas a las del Cretácico superior. La vida animal cambió drásticamente; los mamíferos, en general pequeños al inicio del período Paleógeno, ya eran muy parecidos a los actuales a finales del período. Destacan en este período: Mesohippus (caballos), foraminíferos, monos, plantas con flor y la diversificación de los mamíferos.
PALEOGEOGRAFÍA
Más de 40 millones de años antes, la India se había separado de África y en este momento se encuentra en curso de colisión con el este de Asia. La India comenzó a chocar con Asia hace cerca de 55 millones de años, comenzando con la formación del Himalaya hace entre 52 y 48 millones de años y cerrando finalmente el extremo este de la vía marítima de Tetis.
Mientras tanto, Sudamérica comenzó a moverse en dirección al norte separándose de la Antártida, abriendo cerca del límite Eoceno-Oligoceno el paso de Drake y permitiendo por primera vez la circulación oceánica completa alrededor de Antártida. La corriente Circumpolar Antártica causó un rápido enfriamiento al impedir que las aguas cálidas lleguen a la Antártida y permitió la formación de los glaciares en un continente que anteriormente estaba cubierto por los bosques. El período Paleógeno terminó con un segundo paroxismo de la orogenia Alpino-Himalaya, con la formación de las cadenas costeras de las Montañas Rocosas, el Caribe y algunas zonas de Centroamérica.
SUBDIVISIONES
ESTRATIGRAFÍA
El Paleoceno (66 – 56 Ma) se divide en tres etapas: Daniense, Selandiense y Thanetiense. El límite inferior de esta época está definido por un evento geológico clave, la anomalía de iridio asociada con el impacto de un asteroide en Chicxulub, México, que causó la extinción masiva del Cretácico-Paleógeno (K-Pg). Este evento está registrado en un Global Boundary Stratotype Section and Point (GSSP) en Túnez.
El Eoceno (56 – 33.9 Ma) está dividido en Ypresiense, Luteciense, Bartoniense y Priaboniense. El Eoceno comienza con un evento climático importante, el Máximo Térmico del Paleoceno-Eoceno (PETM), un rápido calentamiento global relacionado con la liberación de metano desde los fondos marinos. El GSSP que marca el inicio de esta época se encuentra en Egipto.
Los GSSP son puntos clave en la estratigrafía que permiten correlacionar los límites de las épocas y etapas en todo el mundo, basándose en cambios geológicos, biológicos y climáticos registrados en las rocas.
CLIMA
El clima era cálido, uniforme y muy húmedo, sin grandes contrastes entre el ecuador y los polos. Las selvas tropicales y paratropicales se extendían a latitudes mucho más altas que en la actualidad. Los bosques subtropicales llegaban hasta las regiones polares, donde se transformaban en bosques de hoja amplia y caduca desconocidos hoy en día, adaptados a las estaciones de noche perpetua o de día continuo.
Cierto número de animales consiguieron seguir rutas árticas sin hielo entre:
- Norteamérica y Europa occidental.
- Norteamérica y Asia oriental.
No parece haberse intentado migraciones entre Europa y Asia, que estaban separadas por mares interiores. África, India y Madagascar se encontraban aisladas. Pese a que las dos Américas no estaban en contacto, ciertos mamíferos llegaron al sur. Los marsupiales sudamericanos podían acceder a Australia a través de la Antártida.
El clima del globo empezó a hacerse más cálido y la vegetación tropical alcanzó el interior de los círculos ártico y antártico. Esto propició una diversidad de mamíferos mucho mayor de la que podía mantener el período paleoceno. Olas migratorias de mamíferos cruzaron en todas direcciones los continentes septentrionales, cuyas poblaciones regionales fueron cobrando más semejanza entre sí, aunque sin perder su exclusividad. Las migraciones desde y hacia África, que se habían iniciado en las postimetrías del Paleoceno, jugaron un papel fundamental. Los movimientos migratorios parecen haber ido en descenso a partir del Eoceno medio.
Un régimen más frío y seco se abatió sobre el globo hacia finales del Eoceno, y las heladas invernales reaparecieron en las latitudes altas. La vegetación tropical quedó restringida al ecuador, y más cerca de los polos se desarrolló un nuevo tipo de paisaje: el bosque templado mixto, similar al que hoy cubre Canadá y el norte de Europa. Seguramente empezó a formarse la capa de hielo de la Antártida y la extensión de los hielos polares produjo un descenso del nivel del mar. La desaparición del Estrecho de Turgai permitió el paso de los mamíferos asiáticos hacia Europa, migración que tuvo efectos catastróficos sobre muchas especies europeas. La posibilidad de explotar el nuevo paisaje de bosques estacionales propició la aparición de algunos mamíferos actuales.
A finales del Eoceno, en un intervalo de sólo un millón de años, debió producirse un brusco descenso de las temperaturas anuales. Los océanos se enfriaron en parte debido a la formación de la Corriente Circumpolar Antártica. El clima se hizo más frío y estacional; repercutió negativamente en los mamíferos más primitivos que estaban adaptados a climas más cálidos. A principios del Oligoceno, los bosques de hoja ancha y caduca de los polos habían desaparecido y a lo largo de Asia, Norteamérica y Europa, en las latitudes altas, se instaló una mezcla de bosque de coníferas y bosque templado caducifolio.
FLORA
El suceso evolutivo más importante que tuvo lugar durante el período Paleógeno fue el origen de los pastos herbáceos. También resulta interesante su polinización por el viento y su capacidad de reproducirse de una forma no sexual, por brotes.
Además de la aparición de las primeras rosas y céspedes, otro aspecto relevante es que la evolución de las plantas con flores influyó en la estructura de los ecosistemas. Las angiospermas permitieron una mayor variedad de hábitats, lo que favoreció la diversificación de los animales, incluidos insectos polinizadores. La radiación de los bosques de caducifolios en zonas subtropicales montañosas también señala una adaptación a cambios climáticos más marcados, como los períodos de enfriamiento que empezaron a manifestarse.
FAUNA
Los actuales ecosistemas oceánicos están poblados en su mayoría por grupos de animales, plantas y organismos unicelulares que sobrevivieron a la extinción K-T y se expandieron durante el Cenozoico. Foraminíferos bentónicos, erizos de mar, briozoos quilostomados, gasterópodos, bivalvos y teleósteos sobrevivieron en número suficiente como para ocupar destacadas posiciones en los mares Paleógenos. Los más beneficiados de la extinción fueron los arrecifes de coral, que habían cedido su papel dominante a los rudistas. Se han encontrado pocos arrecifes coralígenos en el Paleoceno (eran poco frecuentes las condiciones tropicales). Su expansión se produce en el Eoceno (clima más cálido).
El nanoplancton experimentó una gran recuperación en el Eoceno. Las diatomeas y los dinoflagelados poco afectados por la crisis constituían el grueso de los productores primarios del océano a lo largo de la Era Cenozoica.
En el Paleoceno inferior la mayoría de los mamíferos eran criaturas pequeñas parecidas a modernos roedores, y ningún mamífero era mayor que un perro. El Paleoceno incluyó los grupos que sobrevivieron del Cretácico (multituberculados, marsupiales didélfidos, ungulados primitivos semejantes a un mapache, y una serie de mamíferos insectívoros). También aparecieron los primeros primates y en el Paleoceno medio los antecesores de los modernos carnívoros. Al final del Paleoceno ya habían evolucionado los primeros miembros de la familia del caballo (no mayores a un perro pequeño) y existían mamíferos herbívoros del tamaño de una vaca.. El Eoceno vino marcado por un aumento continuado en la variedad de mamíferos. El número de familias se dobló (aproximándose a 100), muy similares a las del mundo actual. Comenzaron a aparecer nuevas variedades de herbívoros modernos:
- Ungulados con número impar de dedos: caballos, tapires, rinocerontes.
- Ungulados con número par: antílopes, ovejas, cabras, cerdos, bisontes, camellos y sus parientes.
El inicio del Paleoceno fue una época en la que proliferaron las aves gigantes. Los dinosaurios habían desaparecido y los mamíferos tenían todavía un pequeño tamaño. Una de ellas fue Gastornis, una enorme ave no voladora que vivió en el Paleoceno tardío y Eoceno en Europa y Nortemérica. Tenía aspecto de gallina con un enorme pico en relación con el cuerpo y una altura que llegaba a los 2 m. Se cree que era un depredador que atacaba a sus presas con el pico, pues este era de gran dureza y debió tener potencia suficiente para romper huesos. Además, estaba muy afilado por lo que podría utilizarlo para cortar la carne de sus víctimas. Las patas terminaban en garras que podría utilizar para inmovilizar a sus presas. Las alas estaban atrofiadas, pero las patas eran largas y robustas. Aunque los científicos no pueden estar seguros, se cree que era un excelente corredor.
En Sudamérica, los principales depredadores eran los pájaros del terror, una familia de aves no voladoras de gran tamaño. Vivieron en el Paleógeno y Neógeno hace 62-2 millones de años. Originarios de Sudamérica, pasaron a Norteamérica cuando se formó el Istmo de Panamá. Eran los superdepredadores de su tiempo con una altura de 0,6 a 3 m y pequeñas alas a modo de brazos que seguramente les servirían para derribar a las presas en movimiento. Probablemente vivían en grandes llanuras, lo que le permitiría explotar su velocidad. Además, no necesitaban esconderse pues eran los superdepredadores de la época y no tenían enemigos naturales.
El registro de pájaros eocenos es limitado; parece ser que no eran todavía muy diversos y se limitaban a áreas de costas. Las aves comenzaron a volver a diversificarse durante esta época, ocupando nuevos nichos ecológicos. La mayoría de los tipos modernos de aves ya había aparecido a mediados del Cenozoico, incluyendo pájaros, grullas, halcones, pelícanos, garzas, lechuzas, patos, palomas, colimbos y carpinteros.
Los reptiles y anfibios eran relativamente poco frecuentes. El primer registro de la familia Ranidae, las ranas actuales, es del Eoceno, aunque el registro fósil de este grupo de animales frágiles no suele ser bueno y no se sabe precisamente cuando Ranidae se originó y alcanzó una alta diversidad. Durante el Oligoceno, continuó la modernización de los mamíferos.
FINAL DEL PALEÓGENO
El registro fósil de mamíferos en la parte occidental de Norteamérica da a conocer dos episodios de extinción durante el intervalo general de crisis en el reino oceánico. Las extinciones de mamíferos parecen coincidir con los cuartos y quintos pulsos de extinción de foraminíferos planctónicos en el reino oceánico. La primera extinción de mamíferos tuvo lugar al final del Eoceno y eliminó muchas especies y pocos géneros. La segunda en el Oligoceno fue menos severa, pero eliminó a los enormes Brontotherium.
En los océanos, además de las extinciones mencionadas en tu texto, los foraminíferos y otros organismos que dependían de aguas cálidas vieron reducidas sus poblaciones o se extinguieron, lo que afectó las redes alimentarias marinas. El enfriamiento también pudo haber causado una reducción de la productividad primaria en algunos ecosistemas marinos, limitando la diversidad de especies.
En el ámbito de los mamíferos, las extinciones mencionadas en Norteamérica reflejan un patrón de reajuste en la fauna terrestre, donde los animales adaptados a climas cálidos fueron reemplazados por aquellos que podían sobrevivir en condiciones más frías y secas.
El final del Oligoceno y el cierre del período Paleógeno sentaron las bases para la fauna y flora que caracterizarían el Neógeno, con ecosistemas más abiertos y especializados en la vida en pastizales, lo que favoreció el auge de nuevos grupos de mamíferos. Estos cambios también tuvieron repercusiones en la flora, con una disminución de los bosques tropicales y el aumento de biomas más templados y áridos.








