Período Silúrico
ERA PALEOZOICA
El período Silúrico es una división de la escala temporal geológica que pertenece a la Era Paleozoica; esta se divide en seis períodos de los que el Silúrico ocupa el tercer lugar siguiendo al Ordovícico y precediendo al Devónico. Comenzó hace 444 millones de años y terminó hace 419 millones de años. Debe su nombre a la tribu celta de los Siluros, que vivieron en el sur de Gales, lugar donde el geólogo escocés Roderick Murchison identificó este sistema en 1831.
Se caracteriza porque el nivel de los océanos era elevado, con lo que existe un amplio registro de sedimentos marinos en todos los continentes. Amplios mares epicontinentales someros se extendían en la zona tropical. Aparecen los placodermos, los tiburones espinosos y los peces cartilaginosos. Las plantas terrestres se encontraban restringidas a ambientes palustres. En algunas zonas se forman yacimientos de petróleo y gas.
Ocurrieron importantes acontecimientos orogénicos (como la unión Laurentia-Báltica con Avalonia):
- Orogenia Caledónica en el noroeste de Europa.
- Orogenia Acadiense de los Apalaches, en América del Norte.
- Emersión de amplias áreas terrestres.
El período Silúrico se puede subdividir informalmente en Silúrico inferior (Llandovery y Wenlock) y Silúrico superior (Ludlow y Prídoli).
El sistema Silúrico fue identificado por primera vez por el geólogo británico Roderick Murchison (1792-1871) que, a principios de la década de 1830, estaba examinando los estratos de roca sedimentaria que contenían fósiles en el sur de Gales. Nombró las secuencias por una tribu celta de Gales, los silures, inspirado por su amigo Adam Sedgwick (1785-1873), que había llamado al período de su estudio el Cámbrico, a partir del nombre latino de Gales. Esta denominación no indicaba ninguna correlación entre la aparición de las rocas silúricas y la tierra habitada por los silures (cf. Mapa geológico de Gales, Mapa de las tribus prerromanas de Gales). En 1835, ambos amigos presentaron un documento conjunto, bajo el título On the Silurian and Cambrian Systems, Exhibiting the Order in which the Older Sedimentary Strata Succeed each other in England and Wales [En los sistemas Silúrico y Cámbrico, mostrando el orden en el que los estratos sedimentarios más antiguos se suceden en Inglaterra y Gales], que fue el germen de la escala temporal geológica moderna. Sin embargo, cuando se identificó por primera vez, la serie «Silúrica», cuando se rastreó más lejos, se superpuso rápidamente a la secuencia «Cámbrica» de Sedgwick, lo que provocó desacuerdos furiosos que pusieron fin a la amistad. Charles Lapworth (1842-1920) resolvió el conflicto definiendo un nuevo sistema Ordovícico que incluía las capas disputadas. Un nombre alternativo temprano para el Silúrico fue «Gotlandiano», nombrado por los estratos de la isla báltica de Gotland.
El geólogo francés Joachim Barrande, basándose en el trabajo de Murchison, usó el término Silúrico en un sentido más amplio del que justifican hoy conocimientos posteriores. Dividió las rocas silúricas de Bohemia en ocho etapas. Su interpretación fue cuestionada en 1854 por Edward Forbes, y las etapas posteriores de Barrande, «F», «G» y «H», desde entonces han demostrado ser devónicas. A pesar de estas modificaciones en las agrupaciones originales de los estratos, se reconoce que Barrande estableció Bohemia como un terreno clásico para el estudio de los fósiles más antiguos.
PALEOGEOGRAFÍA
Se comenzó a producir la fusión de Laurentia-Báltica y Avalonia, con la desaparición del océano Iapetus, y la formación del continente de las Viejas Areniscas Rojas o Euramérica. Puesto que durante el Silúrico este proceso no terminó, los principales grupos oceánicos (braquiópodos y graptolites) eran muy cosmopolitas. Hay pruebas de que las placas de hielo eran menos extensas que aquellas pertenecientes a la glaciación del Ordovícico Superior.
El nivel del mar era muy elevado y el clima era cada vez más cálido, con lo que gran parte de las tierras ecuatoriales fueron sumergidas. Esto condujo al mayor desarrollo de comunidades oceánicas tropicales del Eón Fanerozoico. El gran océano de Panthalassa cubría la mayor parte del hemisferio norte. Otros océanos de menor tamaño incluyen las dos fases del Tetis, Proto-Tetis y Paleo-Tetis, el océano Rheico, el océano Iapetus (ahora entre Avalonia y Laurentia), y el recién formado océano Ural.
SUBDIVISIONES
ESTRATIGRAFÍA
En cuanto a la disposición de los continentes, Gondwana seguía siendo el supercontinente dominante, pero otras masas terrestres como Laurentia, Báltica y Avalonia comenzaron a acercarse, lo que llevó a la formación de grandes cinturones montañosos al final del período. Este proceso de colisión continental y la orogenia (formación de montañas) afectaron la sedimentación, particularmente en lo que ahora es América del Norte y Europa.
Los ambientes sedimentarios del período silúrico están dominados por los depósitos marinos, ya que gran parte de los continentes seguían sumergidos bajo mares poco profundos. Estos mares eran ricos en biodiversidad marina, y los sedimentos de esta época incluyen principalmente calizas, lutitas y areniscas que contienen fósiles de organismos marinos como trilobites, braquiópodos, corales y crinoides.
El período Silúrico también es conocido por la expansión de los primeros arrecifes de coral masivos y la diversificación de peces con mandíbulas, lo que se refleja en el registro fósil. Además, los depósitos de evaporitas son comunes en algunas áreas, lo que indica la existencia de cuencas aisladas donde se producían altas tasas de evaporación.
Los fósiles juegan un papel fundamental en la estratigrafía del Silúrico, especialmente los graptolitos, conodontos y braquiópodos, que se usan como fósiles índice para correlacionar los estratos a nivel global. Estos organismos permiten dividir el Silúrico en biozonas bien definidas, facilitando la correlación de las secuencias sedimentarias entre diferentes regiones.
Otro evento importante del Silúrico es la estabilización del clima tras la glaciación del Hirnantiense que afectó al Ordovícico tardío. El nivel del mar se elevó nuevamente durante el Silúrico, provocando transgresiones marinas que dieron lugar a la deposición de capas sedimentarias que reflejan estos cambios. La regresión marina hacia el final del Silúrico, debido a la formación de nuevas cadenas montañosas y cambios tectónicos, también tuvo un impacto en los ambientes sedimentarios.
En resumen, la estratigrafía del período Silúrico se caracteriza por depósitos marinos someros, ricos en calizas y fósiles de la fauna marina, con algunos depósitos evaporíticos y la formación de arrecifes de coral. Los eventos tectónicos y los cambios en el nivel del mar fueron factores clave en la sedimentación y en la estructura geológica de este período.
CLIMA
Las capas de conchas rotas (llamadas coquinas) proporcionan pruebas sólidas de un clima dominado por violentas tormentas generadas tanto entonces como ahora por las cálidas superficies del mar. Más adelante en el Silúrico, el clima se enfrió ligeramente, pero en el límite entre el Silúrico y Devónico, fue algo más cálido.
FLORA
Los requerimientos básicos para la existencia de grandes plantas terrestres son muy diferentes de los de plantas acuáticas, por ejemplo:
- Deben disponer de aire fluido menos denso (las plantas para permanecer erguidas deben tener un tallo rígido).
- Las plantas terrestres deben ser ancladas por un sistema de raíz que sirve a su vez para la función imprescindible de alimentación.
- Un sistema vascular especial para transportar agua y nutrientes ascendentes desde sus raíces y otra para distribuir los fotosintatos que las plantas sintetizan en sus hojas.
Las primeras plantas erguidas que aparecieron en la tierra carecían de raíces, sistema vascular y hojas, factores que determinaron el éxito de sus descendientes.
Los antepasados de todas las plantas de la tierra fueron algas verdes presentes en medios marinos del Neoproterozoico. Estos fotosintetizadores se habrían adaptado en las orillas de los ríos, en lagos de agua dulce y en charcas antes del final del Ordovícico y quizás mucho más temprano. El agua dulce contenía el CO2 disuelto que necesitaban, así como fosfatos y nitratos esenciales para la construcción de las moléculas indispensables. Su problema fue el control del agua de las células. Las células son saladas y su agua tendería a verterse en el agua dulce si las molécula no levantaban barreras efectivas para prevenirlo (paredes más gruesas y resistentes). Resuelto este problema el siguiente paso fue explotar otros ambientes húmedos como charcas estacionales y los manantiales que en primavera anegaban el suelo. Al endurecerse las paredes de las células en los medios de agua dulce, se preadaptaron para evitar la sequedad del aire y la radiación ultravioleta pudiendo soportar la estación seca y crecer nuevamente durante la lluviosa.
El primer registro fósil de plantas vasculares, esto es, plantas terrestres con tejidos que transportan los nutrientes, aparece en el período Silúrico. Las plantas eran bastante parecidas a los briófitos. La primera planta vascular conocida es Cooksonia, del Silúrico Superior. Tenía forma mazuda (10 cm), sin raíces ni hojas; estas plantas enviaban sus pequeños vástagos hacia el exterior para capturar luz solar y liberar sus esporas al viento. Otra planta fósil es Baragwanathia de Australia. Psilophyton es una primitiva planta terrestre del Silúrico con xilema y floema, pero sin diferenciación de raíz, tallo y hojas. Es muy ramificada, reproducción por esporas, respiración a través de estomas en toda su superficie, y probablemente capaz de realizar la fotosíntesis en todos los tejidos expuestos a la luz. Las riniofitas y los licopodios primitivos fueron otras plantas terrestres que aparecen por primera vez durante este período.
FAUNA
El clima cálido y húmedo proporcionó un ambiente muy beneficioso para la vida marina de todos los tipos. En los medios marinos, los trilobites, aunque no se extinguieron, no se recuperaron de la extinción ordovícica, pero sí se recuperaron y expandieron los siguientes grupos: braquiópodos, gasterópodos, bivalvos, briozoos, crinoideos, acritarcos y graptolites.
Estos últimos, prácticamente extinguidos al final del Ordovícico, aumentaron de 12 especies supervivientes conocidas a aproximadamente 60 durante los primeros 5 millones de años del Silúrico.
Las radiaciones en la vida marina no alteraron demasiado los ecosistemas marinos, si bien se produjo un relleno de nichos ecológicos. Los constructores de arrecifes orgánicos, se diversificaron y produjeron arrecifes de tamaño mucho mayor que sus antecesores cámbrico-ordovícicos. Los primeros arrecifes del Silúrico medio se formaron por briozoos, y se adicionaron posteriormente los corales tabulados y estromatopóridos.
- Colonización: Corales tabulados y rugosos fasciculados colonizaban un área submareal formando un montículo bajo.
- Estadio intermedio: Las formas anteriores, frágiles y arborescentes, eran consolidadas por formas hemisféricas planas de tabulados y rugosos coloniales.
- Estadio maduro: Cuando el montículo crecía por encima del nivel de mar, los estromatopóridos y algas incrustantes formaban una banda resistente a la acción de las olas, parecida a la de las algas en muchos arrecifes modernos. Los corales tabulados y rugosos coloniales ocupaban entonces la zona de aguas más tranquilas detrás de la barrera que limitaba la laguna.
Los fósiles acumulados en las cavidades que dejaba el armazón del arrecife dan a conocer que una gran variedad de invertebrados (braquiópodos, moluscos bivalvos, gasterópodos, crinoideos y briozoos) vivían allí, de manera similar a los actuales arrecifes.
En el Silúrico convivían los ostracodermos (peces sin mandíbulas surgidos en el Ordovícico) con los placodermos (primeros peces con mandíbulas que aparecen en esta época). También aparecen los tiburones espinosos y los peces cartilaginosos.
El mayor cambio de los ecosistemas acuáticos fue la aparición de nuevos animales nectónicos, muchos de ellos predadores. Los nautiloideos persistieron aunque con una baja diversidad. Los artrópodos euriptéridos (que aparecieron en el Ordovícico) fueron un grupo importante de predadores que proliferaron durante el Silúrico.
Se asemejaban a los escorpiones modernos, sin embargo, no estaban más emparentados con ellos que con el resto de quelicerados (arañas, escorpiones, cangrejos de herradura y picnogonidos o arañas de mar, entre otros). Eran nadadores, algunos alcanzaron 2 metros de longitud y muchos tuvieron fuertes pinzas.
FINAL DEL SILÚRICO
Este momento es especialmente importante porque fue testigo de eventos de extinción selectivos, como el evento Lau, además de transformaciones en los patrones de vida y el medio ambiente global.
El descenso en las temperaturas y las fluctuaciones climáticas estuvieron acompañados de variaciones en los niveles de dióxido de carbono, que influyeron en la dinámica atmosférica y oceánica. Los mares que cubrían extensas áreas de los continentes comenzaron a experimentar fluctuaciones de nivel debido al crecimiento y retroceso de los casquetes polares. Esto generó efectos en las especies marinas que dependían de mares epicontinentales, cuerpos de agua relativamente poco profundos, muy comunes durante el período Silúrico.
Este descenso en el nivel del mar, junto con la exposición de las plataformas continentales, también provocó una interrupción en la disponibilidad de nutrientes y en los patrones de sedimentación. El cambio en la química oceánica asociado con estas variaciones del nivel del mar probablemente jugó un papel importante en la extinción selectiva de diversas especies. Las especies más especializadas, aquellas que dependían de condiciones muy específicas, fueron las más afectadas, mientras que las más generalistas y adaptables lograron sobrevivir.
El evento Lau afectó principalmente a los graptolitos, pequeños animales coloniales que habían dominado los ecosistemas oceánicos durante gran parte del período Silúrico. Diversas especies de graptolitos desaparecieron por completo, lo que marcó un descenso en la diversidad de este grupo.
El evento Lau no solo afectó a los graptolitos; otros grupos marinos, como los conodontos (organismos marinos con estructuras dentales utilizadas para filtrar el alimento), los braquiópodos (moluscos de concha dura) y algunos corales, también sufrieron extinciones parciales.
Este evento se asocia con una combinación de factores, como el enfriamiento global y la anoxia oceánica, es decir, la disminución de oxígeno en las aguas profundas de los océanos.
Si bien los ecosistemas marinos fueron los más afectados por los eventos del final del Silúrico, la vida en tierra firme también comenzó a mostrar indicios de diversificación. Durante el Silúrico, las primeras plantas vasculares empezaron a colonizar áreas terrestres, aunque de manera limitada. Estas plantas, como las cooksonias, eran pequeñas y carecían de estructuras complejas como hojas o raíces verdaderas, pero fueron pioneras en el establecimiento de vida vegetal en la tierra.
Los hongos también jugaron un papel crucial en este proceso, formando asociaciones simbióticas con las plantas en forma de micorrizas, que ayudaban a las plantas a absorber nutrientes del suelo. Hacia el final del Silúrico, estos primeros ecosistemas terrestres eran aún simples, pero sentaron las bases para la explosión de biodiversidad vegetal y animal que ocurriría más adelante, durante el Devónico.
El final del período Silúrico marcó una transición crucial hacia el Devónico, también conocido como la «Edad de los Peces». Los océanos, que habían sido severamente impactados por las extinciones selectivas, comenzaron a llenarse de nuevas formas de vida, incluidos peces con mandíbulas que dominarían los mares durante el Devónico. Los arrecifes coralinos también comenzaron a expandirse y diversificarse, formando los primeros sistemas de arrecifes a gran escala en la historia de la Tierra.
Además, los ecosistemas terrestres, aunque todavía en una etapa temprana, comenzaban a evolucionar rápidamente. Las primeras plantas vasculares comenzaron a desarrollar estructuras más complejas, y la vida animal pronto siguió su camino hacia tierra firme.
En resumen, el final del período Silúrico fue un momento de importantes transiciones climáticas, ecológicas y geológicas. Aunque no fue una extinción masiva, los eventos de extinción selectiva como el evento Lau, combinados con cambios en el nivel del mar y la química oceánica, dieron forma a un nuevo panorama biológico. Estas transformaciones sentaron las bases para la diversificación de la vida marina y terrestre que caracterizaría el período Devónico posterior.








