Fauna del Neógeno
ERA CENOZOICA
La Fauna del Neógeno se caracterizó por una diversificación sin precedentes en varios grupos de animales, consolidando la evolución de muchas especies que reconocemos hoy. Este período fue testigo de cambios fundamentales tanto en ecosistemas terrestres como marinos, destacando especialmente el auge de los mamíferos, aves y reptiles.
En los ecosistemas marinos, los cetáceos experimentaron un notable desarrollo. Este grupo, que incluye ballenas, delfines y marsopas, se diversificó ampliamente, adaptándose a diferentes nichos ecológicos en los océanos. Al mismo tiempo, la Fauna del Neógeno terrestre fue igualmente dinámica.
El grupo de aves más diverso y exitoso de este período fueron las paseriformes, conocidas como pájaros cantores. Su capacidad de posarse en las ramas y su distintiva habilidad para cantar no solo les permitió desarrollar complejos rituales de apareamiento, sino que también les aseguró una amplia distribución geográfica. Este grupo comenzó a consolidarse y expandirse rápidamente durante el Neógeno, adaptándose a distintos hábitats.
En el caso de los mamíferos, la diversificación fue aún más pronunciada. Las familias Bovidae (cabras, antílopes y ovejas) y Cervidae (ciervos y venados) ampliaron significativamente su distribución, aprovechando los paisajes abiertos que comenzaron a surgir debido a la expansión de las sabanas. Los grandes mamíferos, como elefantes, mamuts y rinocerontes, alcanzaron un notable desarrollo, aunque algunos de ellos no lograron sobrevivir hasta la actualidad.
La fauna del Neógeno también marcó el surgimiento y evolución de importantes carnívoros. Los felinos, caninos, hienas y diversas especies de osos comenzaron a establecerse como depredadores clave en sus respectivos ecosistemas. En paralelo, los primates experimentaron transformaciones significativas en su evolución. Monos del continente americano y africano se adaptaron a sus entornos específicos, sentando las bases para los grupos actuales.
En cuanto a los reptiles, las ranas, sapos y serpientes ampliaron sus dominios gracias a la abundante disponibilidad de insectos como fuente de alimento. Este crecimiento no solo reforzó su presencia en diversos ecosistemas, sino que también subrayó el equilibrio ecológico de la época.
En América del Sur, la Fauna del Neógeno destacó por la aparición de aves gigantes incapaces de volar, conocidas como «aves del terror». Estas formidables criaturas, depredadores de su tiempo, dominaron los ecosistemas sudamericanos y dejaron un legado fascinante en los registros fósiles.
Este período, marcado por la expansión de hábitats abiertos, la diversificación de especies y la evolución de nuevos depredadores y presas, estableció las bases para la fauna moderna que conocemos hoy.
Nectocaris
Conway Morris, 1976
Nectocaris pteryx es un cefalópodo muy primitivo, que data del Cámbrico Medio, hace unos 500 millones de años…
Haikouichthys
Liu & Lianhai, 1999
Es probable que el cerebro de Haikouichthys tuviera las mismas divisiones cerebrales que en los vertebrados actuales…
Burgessochaeta
Conway Morris, 1979
Burgessochaeta poseía dos antenas largas para detectar a los depredadores, aunque al parecer no demasiado bien…
Ostracodermos
Peel & Higgins, 1844
Los ostrecodermos, considerados hoy como una agrupación parafilética, incluían hasta cinco grupos principales…
Anomalocaris
Whiteaves, 1892
Los ojos del Anomalocaris sólo se encuentra en la actualidad en algunos insectos depredadores como la libélula…
Trilobites
Plot, 1698
Los Trilobites tienen el cuerpo aplanado y liso, ovalado y dividido en tres tagmas: céfalon, tórax y pigidio…













