Era Mesozoica

TRIÁSICO – JURÁSICO – CRETÁCICO

Era Mesozoica

El Mesozoico, era mesozoica o era secundaria, conocido zoológicamente como la era de los dinosaurios o botánicamente como la era de las cícadas, es una división de la escala temporal geológica que pertenece al eón Fanerozoico; dentro de este, el Mesozoico sigue al Paleozoico y precede al Cenozoico, de ahí su nombre, que procede del griego μεσο que significa «entre», y ζώον, que significa «de los animales» que significa «vida intermedia». Se inició hace 251 millones de años y finalizó hace 66 millones de años.​

Durante estos 185 millones de años no se produjeron grandes episodios orogénicos. Pangea se fragmenta gradualmente y los continentes van desplazándose hacia su posición actual. El clima fue excepcionalmente cálido durante todo el período, desempeñando un papel importante en la evolución y la diversificación de nuevas especies animales.

Los invertebrados característicos de la era mesozoica fueron los amonites, cefalópodos de fragmocono con forma espiral, y los belemnites, más pequeños y con el rostro interno, alargado y puntiagudo, además de equinodermos, braquiópodos y crustáceos. Se desarrollaron ampliamente los vertebrados, sobre todo los reptiles. En esta era aparecen también los mamíferos, las aves y las angiospermas o plantas con flores. Sin embargo, los dinosaurios no son los únicos animales que prosperaron durante toda esta era, también los peces y otros reptiles, como las tortugas, un ejemplo es Archelon, o los cocodrilos, de los que algunos alcanzaron gran tamaño, como Sarcosuchus o Deinosuchus.

TECTÓNICA

En comparación con la vigorosa convergencia de placas formadora de montañas de finales de la era paleozoica, las deformaciones tectónicas del Mesozoico fueron relativamente leves. Sin embargo, la era mesozoica destaca por la gran fragmentación del supercontinente Pangea. Pangea gradualmente se dividió en un continente norte, Laurasia y un continente sur, Gondwana con apertura del océano Atlántico. Esto creó el margen continental pasivo que caracteriza a la mayor parte de la costa atlántica actual.

A finales de la era mesozoica, los continentes se habían fragmentado a casi su forma actual. Laurasia se convirtió en América del Norte y Eurasia, mientras que Gondwana se dividió en América del Sur, África, Australia, Antártida y el subcontinente indio, que colisionará con la placa asiática durante el Cenozoico.

La formación de la cordillera de los Andes comenzó en el Jurásico, pero fue durante el Cretácico cuando tomó su forma actual. Se debió al movimiento de subducción de la placa de Nazca por debajo de la placa Sudamericana. A finales del Cretácico comenzó la orogenia Laramide, que continuaría durante la primera mitad del Cenozoico y que formó las Montañas Rocosas.

Era Mesozoica

SUBDIVISIONES

El límite inferior de la era mesozoica viene fijado por la extinción masiva del Pérmico-Triásico, durante la cual aproximadamente del 90% a 96% de las especies marinas y el 70% de los vertebrados terrestres se extinguieron. También es conocida por la «Gran Mortandad» o «The Great Dying», ya que es considerada la extinción masiva más grande de la historia.

El límite superior se fija en la extinción masiva del Cretácico-Paleógeno, que pudo haber sido causada por el impacto de un asteroide que creó el cráter de Chicxulub en la península de Yucatán. Aproximadamente el 50% de todos los géneros se extinguieron, incluidos todos los dinosaurios no avianos, es decir, todos aquellos que no compartían las características que definen a un ave.

Era Mesozoica

CLIMA

El Triásico fue en general seco, una tendencia que comienza a finales del Carbonífero, y muy estacional, especialmente en el interior de Pangea. El bajo nivel del mar también puede haberse exacerbado por las temperaturas extremas. Con su alto calor específico, el agua actúa como un estabilizador de temperatura y un reservorio de calor, por lo que las tierras próximas a las grandes masas de agua, especialmente de los océanos, experimentan una menor variación de temperatura. Dado que gran parte de las tierras que constituían Pangea estaban lejos de los océanos, las temperaturas fluctuaban mucho, y en el interior de Pangea probablemente incluía extensas zonas desérticas. Se dispone de abundantes camas rojas y evaporitas, tales como sales, que apoyan estas conclusiones.

El nivel del mar comenzó a subir durante el Jurásico, lo que probablemente fue causado por una expansión del lecho marino. La formación de nueva corteza bajo la superficie desplazó las aguas oceánicas hasta 200 m más que actualmente, lo que inundó las zonas costeras. Por otra parte, Pangea comenzó a romperse en fragmentos más pequeños, con lo que el aumento de superficie en contacto con el océano formó el mar de Tetis. La temperatura continuó aumentando y comenzó a estabilizarse. La humedad también aumentó con la proximidad del agua y los desiertos se retiraron.

Era Mesozoica
El clima del Cretácico es menos conocido y más ampliamente discutido. Se cree que los niveles más elevados de dióxido de carbono en la atmósfera causaron un gradiente de temperatura de norte a sur casi plano: las temperaturas son más o menos las mismas en todo el planeta. Las temperaturas medias son también más elevadas que en la actualidad, alrededor de 10 °C más. De hecho, a mediados del Cretácico, las aguas ecuatoriales del océano (quizás tan cálidas como 20 °C en las profundidades del océano) pueden haber sido demasiado altas para la vida marina, y las zonas terrestres cerca del ecuador pueden haber sido desiertos, a pesar de su proximidad al agua.

La circulación de oxígeno a las profundidades del océano también puede haberse interrumpido. Por esta razón, los grandes volúmenes de materia orgánica acumulada que no podían descomponerse y fueron depositados como «pizarras». No todos los datos apoyan estas hipótesis, sin embargo. Incluso con el calentamiento, las fluctuaciones de temperatura deberían haber sido suficiente para la formación de casquetes polares y glaciares, pero no hay pruebas de ninguno de ellos. Los modelos cuantitativos también han sido incapaces de recrear la planitud del gradiente de temperatura del Cretácico.

FLORA

Al inicio del período Triásico, hace aproximadamente 252 millones de años, el clima de la Tierra era predominantemente cálido y árido. Esta condición climática favorecía la existencia de vastas áreas desérticas y estepas en muchas regiones, con flora adaptada a la sequía. En Gondwana, el supercontinente ubicado en latitudes más meridionales, las zonas cálidas estaban dominadas por helechos, palmeras primitivas y otras plantas adaptadas a las condiciones extremas. En las regiones más templadas de Laurasia, en el hemisferio norte, las plantas coníferas eran las que predominaban, formando bosques resistentes a las condiciones más secas de la época.

Con el paso del tiempo, la evolución geológica y climática durante el Mesozoico llevó a cambios significativos en la vegetación. Durante el período Jurásico, hace unos 201 millones de años, los niveles de humedad global comenzaron a aumentar. Este incremento de la humedad transformó los paisajes de la Tierra, permitiendo que los desiertos del Triásico dieran paso a zonas más verdes y fértiles. La vegetación se expandió por los subcontinentes emergentes, dando lugar a grandes extensiones de bosques y selvas tropicales. Las coníferas, helechos y cicadófitos se multiplicaron, creando ambientes densos y exuberantes que dominaron gran parte de la Tierra durante este período.

El mayor hito evolutivo de la flora durante la era Mesozoica ocurrió hacia el final del período Cretácico, hace aproximadamente 145 millones de años. Fue entonces cuando aparecieron las angiospermas, las primeras plantas con flores. Estas nuevas formas de vida vegetal introdujeron una revolución en los ecosistemas, ya que las flores ofrecían ventajas evolutivas al facilitar procesos de reproducción más eficientes. Las angiospermas no solo proporcionaron nuevos hábitats y fuentes de alimento para los animales durante la era mesozoica, sino que también comenzaron a transformar los paisajes terrestres con su diversidad de formas, colores y adaptaciones.

Un aspecto clave en la expansión y éxito de las angiospermas fue su relación con los insectos, particularmente en lo que respecta a la polinización.

Era Mesozoica
Eudicotiledónea hallada en China con restos de mariposas.
Los insectos desempeñaron un papel fundamental en estos procesos, ya que al transportar el polen de una planta a otra ayudaban en la reproducción de las especies con flores. Durante el Cretácico, apareció la primera abeja, un insecto especializado en la polinización. Se cree que las angiospermas y los insectos, incluyendo a las abejas, evolucionaron en estrecha relación, desarrollando mecanismos de mutua dependencia que impulsaron la diversidad de ambas especies.

FAUNA

Durante la era mesozoica la extinción de casi todas las especies animales al final del Pérmico permitió la radiación de numerosas formas de vida nuevas. En particular, la extinción de los grandes herbívoros y los carnívoros Dinocephalia dejaron vacíos estos nichos ecológicos. Algunos fueron ocupados por los cinodontos y dicinodontos sobrevivientes, los últimos de los cuales posteriormente se extinguieron. Sin embargo, la fauna del Mesozoico estuvo dominada por los grandes arcosaurios que aparecieron unos pocos millones de años después de la extinción masiva del Pérmico-Triásico: dinosaurios, pterosauros y los reptiles acuáticos como ictiosaurios, plesiosauro y mosasauros.

Los cambios climáticos de finales del Jurásico y Cretácico proporcionaron más condiciones favorables para la radiación adaptativa. En el Jurásico se produjo la mayor diversidad de los arcosaurios, y cuando aparecieron las primeras aves y mamíferos placentarios. La angiospermas se diversificaron en algún momento del Cretácico temprano, primero en los trópicos, pero el gradiente de temperatura les permitió la propagación hacia los polos a lo largo del período.

Era Mesozoica
Ammonite Jeletzkytes del Cretácico superior.
Al final del Cretácico, las angiospermas dominaron la flora arbórea en muchas zonas, aunque algunas pruebas sugieren que la biomasa siguió dominado por cicas y helechos hasta después de la extinción masiva del Cretácico-Paleógeno.

Algunos investigadores han argumentado que los insectos se diversificaron con las angiospermas, porque su anatomía, especialmente las partes de la boca, parecen particularmente bien adaptados a las plantas con flores. Sin embargo, todas las partes principales de la boca de los insectos precedieron a las angiospermas y la diversificación de insectos en realidad se redujo cuando estas surgieron, por lo que su anatomía original debe haber estado adaptada para otros fines.

Cuando la temperatura de los mares se incrementó, los animales más grandes de principios de la era mesozoica gradualmente comenzaron a desaparecer mientras que los animales más pequeños de todos los tipos, incluidos los lagartos, serpientes y quizás el antecesor de los primates, evolucionaron. La extinción masiva del Cretácico-Paleógeno acentuó esta tendencia. Los grandes arcosaurios se extinguieron, mientras que las aves y los mamíferos prosperaron, tal como lo hacen hoy.

Período Triásico

PERÍODO TRIÁSICO

Durante el Triásico, casi todas las tierras de la Tierra se concentraban en un solo super continente centrado más o menos en el ecuador de nuestro palneta, llamado Pangea, que significa («toda la Tierra»).
Período Jurásico

PERÍODO JURÁSICO

El nivel del mar de la Tierra experimentó unos cambios menores durante el Jurásico Inferior. Durante el Jurásico Superior se experimentaron oscilaciones más rápidas inundando grandes áreas de tierra.
Período Cretácico

PERÍODO CRETÁCICO

Durante el Cretácico, el nivel de los mares estaba en continuo ascenso. Este crecimiento llevó al nivel del mar hasta costas jamás alcanzadas anteriormente, incluso afectando a zonas totalmente desérticas.

Era Mesozoica

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