Richard Owen
Inglaterra, 1804 – 1882
Richard Owen (Lancaster, 20 de julio de 1804 – Londres, 18 de diciembre de 1892) fue un biólogo, paleontólogo y anatomista comparativo inglés. Figura central en la historia de la biología del siglo XIX, Owen destacó tanto por su brillantez científica como por su carácter polémico. Fue uno de los naturalistas más influyentes de su tiempo, responsable de acuñar el término “Dinosauria” y de impulsar la creación del Museo de Historia Natural de Londres, además de ser uno de los mayores defensores de la anatomía comparada en Inglaterra.
Richard Owen
PALEONTÓLOGOS FAMOSOS
Nacionalidad
Tiempo
Datos Profesionales
Dirigió el departamento de historia natural del Museo Británico
Área de Trabajo
Gestión Científica
Anatomía Microscópica
Principal Descubrimiento
- Importancia Científica 100%
Siglo
Richard Owen nació en Lancaster, Inglaterra, y fue educado en el colegio Lancaster Royal Grammar. En 1820 entró como aprendiz de un cirujano y farmacéutico local. En 1824 ingresó como estudiante de medicina en la Universidad de Edimburgo. Dejó la universidad al año siguiente y completó su curso de medicina en el Hospital de San Bartolomé de Londres, donde estuvo a las órdenes del eminente cirujano John Abernethy.
Richard Owen sintió interés por la investigación en anatomía y Abernethy le recomendó que aceptara el puesto de asistente de William Clift, conservador del museo del Real Colegio de Cirujanos. Este trabajo le interesó tanto que pronto abandonó su interés por ejercer la medicina y a partir de este momento dedicó su vida puramente a labores científicas. Owen preparó una importante serie de catálogos de la colección Hunter del Real Colegio de Cirujanos y con este trabajo adquirió excelentes conocimientos de anatomía comparada que le fueron muy útiles a lo largo de su carrera, especialmente en sus investigaciones sobre los restos de animales extinguidos.
En 1836 fue nombrado profesor Hunter del Real Colegio de Cirujanos y en 1849 sucedió a Clift como conservador. Richard Owen estaría en este puesto hasta 1856, cuando fue nombrado superintendente del departamento de Historia Natural del Museo Británico. Su reestructuración del departamento llevaría al traslado de las colecciones de historia natural del Museo Británico a un nuevo edificio en South Kensington, y la creación del Museo de Historia Natural. Owen permaneció en activo hasta que completó su trabajo en 1884, cuando recibió la distinción K.C.B. y se retiró a Sheen Lodge hasta su muerte.
El final de su carrera estuvo empañado por acusaciones de no valorar el trabajo de otros e incluso de publicar como suyas investigaciones de terceros. Esto culminó en 1844 cuando publicó reclamando como suyo un artículo sobre belemnites que ya había sido presentado por Chaning Pearce unos años antes en la Sociedad Geológica, lo que provocó su expulsión de los consejos de la Sociedad Zoológica de Londres y de la Royal Society. Estos episodios contribuyeron a su reputación de científico brillante pero ambicioso y competitivo, capaz de maniobras poco éticas para asegurar su prestigio.
Mientras se ocupaba de catalogar la colección Hunter, Richard Owen no se limitó a las preparaciones que ya se habían realizado sino que aprovechó cada oportunidad para diseccionar nuevos especímenes. Owen también se vio beneficiado por el privilegio de investigar los animales muertos en los jardines de la Sociedad Zoológica de Londres y cuando la sociedad empezó a publicar artículos científicos, Owen fue uno de los mayores contribuyentes en artículos sobre anatomía. No obstante, su primera publicación notable fue Memoir on the Pearly Nautilus (Londres, 1832), que pronto se convirtió en un clásico. Posteriormente continuó haciendo contribuciones en cada área de anatomía comparada y zoología durante casi cincuenta años.
Sobre las esponjas, Richard Owen fue el primero en describir la ahora bien conocida Euplectella (1841, 1857). Entre los Entozoa, su más notable descubrimiento fue el de Trichina spiralis (1835), el parásito que infecta los músculos humanos en la enfermedad ahora conocida como triquinosis. Hizo estudios detallados de los braquiópodos y estableció una clasificación que se ha mantenido durante décadas.
Entre los moluscos no sólo describió el nautilo (Nautilus pompilius), sino también Spirula spirula (1850) y otros cefalópodos, tanto vivos como extinguidos, y fue él quien propuso la división universalmente aceptada de esta clase en dos órdenes: Dibranchiata y Tetrabranchiata (1832). El problemático artrópodo cangrejo de herradura (Limulus polyphemus) fue también el tema de una memoria especial realizada por él en 1873.
Las descripciones técnicas de los vertebrados que realizó Richard Owen fueron todavía más numerosas y extensas que las dedicadas a los invertebrados. Su Comparative Anatomy and Physiology of Vertebrates (3 vols., London, 1866-1868) fue la investigación más personal desde las Leçons d’anatomie comparée de Georges Cuvier. No sólo estudió las formas actuales sino que también dedicó una gran atención a los grupos extintos, y siguió los trabajos pioneros de Cuvier sobre paleontología de vertebrados.
Muy al principio de su carrera realizó exhaustivos estudios sobre dientes, tanto de animales vivos como extinguidos, y publicó su obra profusamente ilustrada sobre odontología (1840-1845). Owen descubrió la compleja estructura dental de unos animales extintos que llamó Labyrinthodonts. Entre sus escritos sobre peces, su trabajo sobre un pez africano que llamó Protopterus fue la base para el descubrimiento de la familia de los dipnoides por parte de Johannes Müller. Owen también mostró la relación entre los peces teleósteos y ganoides, agrupándolos en una única subclase.
Entre sus trabajos sobre reptiles, Richard Owen relacionó los esqueletos de formas extinguidas, y sus memorias sobre especímenes británicos fueron reimpresas en su History of British Fossil Reptiles (4 vols., London, 1849-1884). Owen publicó el primer recuento general importante del gran grupo de los reptiles de tierra del Mesozoico, al que dio el ahora familiar nombre de Dinosauria. Owen usó tres géneros de dinosaurios definidos: el carnívoro Megalosaurus, el herbívoro Iguanodon y el acorazado Hylaeosaurus. Su definición de Dinosauria como un grupo natural distinto fue un hito en la historia de la paleontología.
Owen también fue el primero en reconocer unos curiosos reptiles de principios del Mesozoico con similitudes tanto con anfibios como con mamíferos, que llamó Anomodontia. La mayoría de ellos fue obtenida en Sudáfrica, empezando en 1845 con Dicynodon. Con el tiempo, fueron suficientes como para rellenar su Catalogue of the Fossil Reptilia of South Africa, publicado por el Museo Británico en 1876.
Entre sus escritos sobre aves, cabe destacar su clásico trabajo sobre el kiwi (1840-1846), una larga serie de artículos sobre el extinto moa (Dinornithidae) de Nueva Zelanda, sobre los Aptornis, el Takahe, el dodo y el alca gigante. Su monografía sobre el Archaeopteryx (1863) fue también un trabajo muy citado en su época y contribuyó a los debates sobre la transición entre reptiles y aves.
Junto con Benjamin Waterhouse Hawkins, Richard Owen ayudó a crear las primeras esculturas de tamaño natural que representaban dinosaurios tal y como se creía que debían ser. Algunos modelos fueron creados para la Gran Exhibición de Londres de 1851, pero 33 de ellos fueron creados a propósito cuando el Palacio de Cristal fue recolocado en Sydenham (sur de Londres). Owen fue famoso por ofrecer una cena para 21 célebres científicos dentro del hueco de cemento del interior de un Iguanodon en la noche de fin de año de 1853, un episodio icónico en la historia de la divulgación científica.
En relación a los mamíferos vivos, las contribuciones más importantes de Owen están relacionadas con los monotremas, marsupiales y monos antropoides. Richard Owen también fue el primero en reconocer y nombrar los dos grupos naturales de ungulados: aquellos con un número impar de dedos en los pies (Perissodactyla) y aquellos con un número par (Artiodactyla), mientras describía fósiles en 1848.
Sin embargo, la mayoría de sus trabajos sobre mamíferos trata sobre formas extintas, en las que Richard Owen se había interesado gracias a la colección de fósiles recogida por Darwin en Sudamérica. Los Toxodon, de las pampas, fueron la primera evidencia de un ungulado extinguido, un paquidermo con semejanzas con los roedores, los edentados y cetáceos herbívoros. El interés de Owen por los mamíferos sudamericanos extinguidos le llevó a la identificación del armadillo gigante, llamado Glyptodon (1839), y sus clásicos trabajos sobre perezosos gigantes Mylodon (1842) y Megatherium (1860), además de otras importantes contribuciones.
Los simultáneos descubrimientos de huesos fósiles de Nueva Gales del Sur por parte de Sir Thomas Mitchell proporcionaron material para los primeros trabajos, de una larga serie, sobre mamíferos extinguidos de Australia, que se reeditaron en forma de libro en 1877. Owen descubrió el Diprotodon y el Thylacoleo, además de los canguros y wombats gigantes. Al mismo tiempo, Owen recogía fósiles de las islas británicas y entre 1844 y 1846 publicó History of British Fossil Mammals and Birds, que fue seguido por otras muchas memorias, especialmente Monograph of the Fossil Mammalia of the Mesozoic Formations (Palaeont. Soc., 1871). Una de sus últimas publicaciones fue un pequeño trabajo titulado Antiquity of Man as deduced from the Discovery of a Human Skeleton during Excavations of the Docks at Tilbury (Londres, 1884).
Después de su viaje en el Beagle, Charles Darwin disponía de una considerable colección de especímenes y el 29 de octubre de 1836 fue presentado por Charles Lyell a Owen, quien estuvo de acuerdo en trabajar en los fósiles recogidos en Sudamérica. El trabajo de Owen reveló que las criaturas gigantes eran roedores y perezosos y, por tanto, que estaban relacionadas con especies actuales que vivían en la misma zona y no con criaturas de África como Darwin pensó en un principio. Parece que este fue uno de los orígenes de la concepción de la teoría de la selección natural.
En cuanto a Richard Owen, fue favorable al evolucionismo, pero se opuso firmemente a la teoría de la selección natural, pues pensaba que la evolución había de estar guiada por factores internos. Así creía Owen que lo demostraba la reproducción de los áfidos: los organismos sin alas se reproducen asexualmente. Sin embargo, después de varias generaciones aparecen larvas aladas, lo que en opinión de Owen demuestra que la aparición repentina de una nueva especie, debida a tendencias ontogenéticas internas, es posible (Owen, 1849).
Al principio de su carrera, Richard Owen sostuvo una visión funcionalista en torno a las formas orgánicas, hasta el punto de ser llamado el «Cuvier inglés». A partir de 1843, e influido por la anatomía trascendental tanto francesa (Geoffroy Saint-Hilaire) como alemana (Lorenz Oken y Carl Gustav Carus), su investigación se centró en el estudio de las homologías. En sus estudios anatómicos, Owen afirmaba conceder el mismo valor a la forma y a la función, pero en realidad, conforme avanzaba su carrera, las consideraciones morfológicas se fueron imponiendo a las teleológicas, convirtiéndose en el mayor introductor en Inglaterra de la morfología idealista alemana. Esta actitud se vio reflejada en sus consideraciones en torno a la homología y en su teoría del arquetipo vertebrado.
La lectura de las detalladas memorias y descripciones de Richard Owen requiere una considerable atención a causa de la nomenclatura y sus ambiguas expresiones, que hicieron que su terminología no fuera usada posteriormente. Al mismo tiempo, hay que recordar que Owen es un pionero de la nomenclatura anatómica concisa y que, al menos para los vertebrados, sus términos se eligieron según un esquema filosófico que distingue entre analogía y homología:
A ‘homologue’ is a part or organ in one organism so answering to that in another as to require the same name… An ‘analogue’ is a part or organ in one animal which has the same function as a part or organ in another animal. A ‘homologue’ is the same part or organ in different animals under every variety of form and function.
Asimismo, Richard Owen llevó a cabo una clasificación de los distintos tipos de homología: la homología especial (entre órganos de especies distintas), la homología general (entre órganos y el arquetipo) y la homología serial (entre partes repetidas dentro de un mismo organismo).
Su teoría del arquetipo vertebrado, expuesta en Archetype and Homologies of the Vertebrate Skeleton (1848), describe la estructura de los vertebrados como basada en una serie de segmentos fundamentales iguales, cada uno modificado por su posición y función. Esta idea influyó profundamente en la morfología comparada del siglo XIX.
La concepción de Richard Owen de la scala naturae no era lineal, sino ramificada, siguiendo las ideas de Karl Ernst von Baer. Dentro de cada categoría taxonómica, Owen creía en un desarrollo gradual y progresivo.
Los trabajos de Richard Owen sobre la partenogénesis publicados en 1849 contienen la esencia de la teoría del plasma germinal realizada más tarde por August Weismann. Owen también realizó especulaciones sobre la sucesión de géneros y especies y su posible derivación, refiriéndose a las formas sucesivas de caballo (1868) y cocodrilo (1884), aunque nunca estuvo claro si aceptaba plenamente las teorías modernas sobre la evolución.
Muchas de las ideas de Richard Owen se han demostrado inválidas, especialmente desde el punto de vista de la embriología, que Owen ignoró sistemáticamente en sus trabajos. No obstante, su contribución fue fundamental para la anatomía comparada, y algunos de sus conceptos —como la distinción entre analogía y homología y su clasificación de tipos de homología— siguen siendo esenciales en biología evolutiva.
Richard Owen murió en 1892, dejando un legado inmenso, complejo y profundamente influyente. Fue un científico brillante, polémico, ambicioso y extraordinariamente productivo, cuya obra marcó la historia de la paleontología, la anatomía comparada y la biología del siglo XIX.
