Período Ordovícico
ERA PALEOZOICA
El período Ordovícico es la fragmentación de la escala temporal geológica que pertenece a la Era Paleozoica; esta se divide en seis períodos de los que el Ordovícico ocupa el segundo lugar posterior al Cámbrico y precediendo al Silúrico. Comenzó hace unos 485 millones de años y terminó hace unos 444 millones de años; en obras clásicas, se consideraba que el ordovícico abarcaba de los 505 millones de años hasta hace 440 millones de años. Debe su nombre a la tribu celta de los Ordovicos, que vivieron en el centro y norte de Gales, lugar donde el geólogo inglés Charles Lapworth identificó este sistema en 1879.
En este período, un día tenía 21 horas y no había animales en tierra firme por la escasez de oxígeno en la atmósfera. Abundan los fósiles, entre los que destacan los trilobites y en algunas regiones se formaron los yacimientos de petróleo y gas.
PALEOGEOGRAFÍA
Uno de las principales episodios fue la Orogenia Tacónica que se inició en el Cámbrico. Al final del período, Gondwana se había acercado al polo Sur y se congeló.
En el Ordovícico existían cuatro continentes: Laurentia, Siberia, Báltica y Gondwana. Todos eran bastante pequeños excepto Gondwana que fue el más grande de todos en este período.
En el hemisferio norte se ubican Siberia y una pequeña parte de Laurentia. Este hemisferio durante el Ordovícico estuvo cubierto de agua en su mayoría.
Una pequeña parte de este continente se ubicaba en el Hemisferio Norte. Esta parte estaba constituida por Canadá y Groenlandia.
En el hemisferio sur se ubicaban tres continentes: Laurentia, Gondwana y Báltica, aunque solo estaba una mitad de Laurentia en este hemisferio.
Mayor parte de este continente se encontraba en el Hemisferio Sur. El país que permanecía en tierra firme era solo Canadá, los que estaban escondidos bajo el agua era Estados Unidos y México.
Gondwana se movió un poco más para el norte, hasta llegar a la línea ecuatorial. Este continente estaba formado en el norte por la Antártida y Australia, en el centro por la India y una parte de África y de Sudamérica y en el sur por el Sahara y las partes del sur de África y Sudamérica. Un pequeño fragmento de Gondwana, el microcontinente de Avalonia, se desgajó de Gondwana y comenzó a desplazarse hacia el norte en dirección a Laurentia. Como consecuencia de ello, comenzó a formarse el Océano Rheico.
Báltica era un pequeño continente isla que se encontraba al sureste de Laurentia. Se calcula que era casi de la misma extensión que Siberia, siendo considerado este último el más pequeño de todos. Más adelante en el período, Báltica comenzó a avanzar hacia Laurentia, provocando que el Océano Iapetus disminuyera entre ambos.
SUBDIVISIONES
ESTRATIGRAFÍA
Los fósiles juegan un papel clave en la estratigrafía del Ordovícico, ya que permiten correlacionar los estratos a nivel mundial. Los fósiles índice más importantes incluyen graptolitos, trilobites, conodontos y braquiópodos. Estos fósiles han permitido identificar una serie de biozonas a lo largo del Ordovícico, especialmente útiles para dividir y correlacionar las secuencias estratigráficas en diferentes regiones del mundo.
La estratigrafía del período Ordovícico revela una amplia variación en el contenido fósil y en los tipos de sedimentos, dependiendo de los eventos geológicos y biológicos que ocurrieron. Esta complejidad lo convierte en un período de gran interés para los estudios de la evolución de la vida y de los procesos geológicos de la Tierra temprana.
CLIMA
FLORA
Se han identificado esporas fósiles de plantas terrestres en los sedimentos del Ordovícico Superior.
Los hongos marinos eran muy abundantes en los mares del Ordovícico descomponiendo los cadáveres de los animales y otros desechos. Entre los primeros hongos terrestres pueden haber estado microrrizas arbusculares (Glomerales), que podrían haber jugado un papel fundamental en la colonización de la tierra por las plantas a través de la simbiosis micorrizal, que hace los nutrientes minerales disponibles a las células de las plantas.
Se han encontrado hifas de hongos y esporas fosilizados del período Ordovícico de Wisconsin con una edad de aproximadamente de 460 millones de años, un momento en que la flora terrestre probablemente constaba sólo de plantas similares a las briofitas.
FAUNA
En la fauna de invertebrados predominan los esqueletos calcificados.
Aunque menos famosa que la explosión cámbrica, el Ordovícico también destacó por una radiación adaptativa no menos notable, conocida como radiación del Ordovícico o gran evento de biodiversidad del Ordovícico (GOBE, por sus siglas en inglés). Los géneros de la fauna marina se multiplicaron por cuatro, lo que resulta un 12% de toda la fauna marina conocida del Eón Fanerozoico.
En el Ordovícico, además de la abundancia de trilobites, graptolites, braquiópodos y bivalvos, surgieron varios grupos nuevos que diversificaron aún más la vida marina.
Entre estos, destacaron los escorpiones marinos (euriptéridos), depredadores acuáticos que podían alcanzar tamaños considerables. También aparecieron los Orthoceras, moluscos cefalópodos con conchas alargadas que se convirtieron en importantes depredadores marinos.
Todos eran acuáticos en esa época ya que había mucha falta de oxígeno en la atmósfera, pero se cree que los escorpiones marinos, trilobites y gasterópodos abandonaban las aguas para llegar a las orillas, aunque por eso no pueden ser considerados animales terrestres, dada su necesidad de regresar constantemente al medio acuático para llenar sus branquias.
Los corales solitarios se remontan a por lo menos al Cámbrico. Los moluscos, que también había aparecido durante el Cámbrico o el Ediacárico, se convirtieron en comunes y variados, especialmente los bivalvos, gasterópodos y los cefalópodos nautiloideos.
Previamente se creía que los primeros vertebrados (peces Ostracodermos) aparecieron en el Ordovícico, pero los últimos descubrimientos en China revelan que probablemente se originaron en el Cámbrico. Los primeros peces con mándíbulas aparecieron a finales del Ordovícico.
Durante el Ordovícico Medio, además del aumento en la cantidad y diversidad de organismos bioerosivos, hubo un notable impacto en los ecosistemas marinos. Estos organismos comenzaron a perforar y desgastar con mayor eficacia los sustratos, como las conchas y los esqueletos de otros organismos, lo que generó nuevas dinámicas en las cadenas tróficas y los hábitats.
Se caracteriza por una repentina abundancia de fósiles traza de sustrato duro como Trypanites, Palaeosabella y Petroxestes. Los trilobites del Ordovícico fueron muy diferentes a sus predecesores del Cámbrico, pues muchos desarrollaron extrañas espinas y nódulos de defensa contra predadores tales como los primitivos tiburones y nautiloideos, mientras que otros como Aeglina prisca evolucionaron para convertirse en formas nadadoras.
FINAL DEL ORDOVÍCICO
Las extinciones se produjeron hace alrededor de 444-447 millones de años y marcan el límite entre Ordovícico y Silúrico. En ese momento todos los organismos pluricelulares complejos vivían en el mar y aproximadamente el 49% de los géneros de la fauna desaparecieron para siempre. Braquiópodos y briozoos fueron diezmados, junto con muchas familias de trilobites, conodontes y graptolitos.
La teoría más comúnmente aceptada es que estos eventos fueron provocados por una glaciación que puso fin al largo y estable clima invernadero típico del Ordovícico. La glaciación no fue probablemente tan larga como se había pensado al principio.
El estudio de los isótopos de oxígeno en los fósiles de braquiópodos pone de manifiesto que probablemente no duró más de 0,5 a 1,5 millones de años.
Este proceso de formación y fusión de glaciares causó fluctuaciones importantes en el nivel del mar. La alternancia entre el avance y retroceso de las aguas provocó repetidas inundaciones y desecaciones de vastas áreas de mares epicontinentales, lo que resultó en la pérdida de muchos nichos ecológicos.
Las especies que habitaban exclusivamente en mares epicontinentales, es decir, aquellos cuerpos de agua que cubrían porciones de los continentes, fueron las más gravemente afectadas debido a su confinamiento geográfico. La primera ola de extinción afectó especialmente a las especies tropicales, que estaban mal adaptadas a los rápidos cambios en el clima y el nivel del mar.
Por otro lado, el segundo pulso de extinción afectó de manera más severa a las especies de aguas frías, que fueron incapaces de adaptarse a las variaciones ambientales en las regiones polares.








