James Alvin Jensen
Estados Unidos, 1918 – 1998
James Alvin Jensen (2 de agosto de 1918 – 14 de diciembre de 1998) fue un paleontólogo estadounidense cuya trayectoria profesional se convirtió en una de las más singulares, productivas y visualmente influyentes de la paleontología del siglo XX. Su programa de recolección de fósiles en la Universidad Brigham Young, desarrollado durante veintitrés años en las regiones de Utah y Colorado, alcanzó un volumen tan extraordinario que fue comparado con el de Barnum Brown, el legendario cazador de dinosaurios del Museo Americano de Historia Natural. La prensa lo bautizó como “Dinosaurio Jim”, un apodo que reflejaba tanto su carisma como su capacidad para encontrar fósiles en cantidades que parecían imposibles para una sola persona.
James Alvin Jensen
PALEONTÓLOGOS FAMOSOS
Nacionalidad
Tiempo
Datos Profesionales
Área de Trabajo
Principal Descubrimiento
- Importancia Científica 72%
Siglo
James Alvin Jensen también dejó su nombre en la taxonomía de los dinosaurios. Se le atribuye el nombramiento y descripción de especies tan emblemáticas como Supersaurus (1985), uno de los dinosaurios más largos jamás descubiertos, y Torvosaurus (1979), descrito junto a Peter Galton, un gran terópodo del Jurásico Superior. Su trabajo de campo fue extraordinariamente prolífico. En Argentina descubrió el holotipo de Probainognathus jenseni en la Formación Chañares, un fósil clave para entender la transición entre reptiles y mamíferos. En la Antártida recuperó un maxilar de Lystrosaurus en Coalsack Bluff, un hallazgo importante para reconstruir la distribución de la fauna del Triásico temprano. A partir de 1972 centró la mayor parte de su actividad en la cantera de Dry Mesa, en Colorado, uno de los yacimientos más ricos de América del Norte en la segunda mitad del siglo XX. Allí recuperó huesos gigantescos, vértebras colosales y restos de múltiples especies que ampliaron enormemente el conocimiento del Jurásico Superior.
En 1973, la Universidad Brigham Young colaboró con Steve y John Linton para producir el documental The Great Dinosaur Discovery, que mostraba los hallazgos de Jensen en Dry Mesa. Se estrenó en el Teatro Egipcio de Delta, Colorado, y posteriormente se emitió en numerosos canales de televisión estadounidenses. Más tarde se creó una versión educativa de 24 minutos que se difundió ampliamente a partir de 1976, contribuyendo a popularizar la figura de Jensen y a mostrar al público la magnitud de sus descubrimientos. Este documental fue uno de los primeros en mostrar el trabajo paleontológico moderno desde dentro, con un enfoque casi cinematográfico.
Además de su innovación en el montaje de esqueletos, Jensen introdujo nuevas técnicas en la preparación de fósiles. En 1958 fue pionero en el uso de espuma rígida industrial para realizar moldes de huesos de dinosaurio, una técnica que refinó mientras trabajaba en el Museo Peabody de Harvard. Publicó sus resultados en 1961, y su método se convirtió en una herramienta valiosa para la reproducción de fósiles frágiles. Su experiencia como escultor —trabajaba en piedra y metal— le permitió aplicar conocimientos artísticos a la paleontología. Sus pinturas pastel y acrílicas, inspiradas en paisajes, flores y culturas indígenas americanas, se exhibieron desde Alaska hasta Florida. En 1972, la Humble Oil Company lo incluyó entre los artistas más destacados de la era previa a la Segunda Guerra Mundial.
El éxito de James Alvin Jensen en el campo se debió en parte a su relación con los llamados “sabuesos de roca”, aficionados locales que recorrían miles de kilómetros cada año en busca de fósiles. Jensen cultivó amistades con ellos, intercambiando información por pequeños regalos de huesos fósiles. En varios casos, incluso nombró nuevas especies en honor a quienes lo guiaron hacia los yacimientos. Su capacidad para conectar con la gente también se reflejó en su labor educativa: recibía visitantes en sus canteras cada verano, respondía personalmente cientos de cartas de escolares y animaba a estudiantes de posgrado a dedicarse a la paleontología. Aunque BYU nunca le concedió un puesto formal como profesor, su influencia formó a varios paleontólogos profesionales. El Museo de Paleontología de BYU se construyó alrededor de la enorme colección que Jensen reunió durante décadas.
En sus últimos años, Jensen se interesó profundamente por la transición evolutiva de animales terrestres a formas arbóreas. Para él, el factor clave no eran las plumas, sino la anatomía del pie y el tobillo, que permitía agarrarse a ramas, construir nidos, dormir en altura y criar a las crías en árboles. Estudió extremidades de mamíferos, aves, anfibios y reptiles, incluyendo un elefante recién fallecido que le fue enviado en un vagón refrigerado. Sus conclusiones apoyaban la idea de que la evolución del pie fue el cambio fundamental para la vida arbórea. Frustrado con el ambiente académico estadounidense, publicó su artículo —ilustrado con sus propios dibujos— en una revista científica japonesa.
En 1971 recibió un doctorado honorario por la Universidad Brigham Young, un reconocimiento a su enorme contribución científica y museística. Su legado incluye técnicas de montaje que hoy son estándar, descubrimientos de especies icónicas, una de las mayores colecciones fósiles del oeste de Estados Unidos, la formación de nuevas generaciones de paleontólogos y una dedicación incansable a acercar la paleontología al público general. Su vida combinó ciencia, arte, exploración y una pasión inagotable por los dinosaurios.
