Eurypterida

Burmeister, 1843

Eurypterida

Eurypterida es el nombre que recibe un grupo extinto de quelicerados que, a lo largo del Paleozoico, llegó a convertirse en uno de los linajes más impresionantes y emblemáticos de la historia de los artrópodos. El término Eurypterida procede del griego eury (“ancho”) y pteron (“ala”), una referencia directa a las amplias estructuras natatorias que caracterizan a muchos miembros del grupo. También se los ha llamado gigantostráceos, y aunque popularmente se los conoce como “escorpiones marinos”, este nombre es engañoso: los Eurypterida no eran escorpiones, no poseían glándula venenosa y no estaban estrechamente emparentados con ellos.

Eurypterida

Eurypterida

FAUNA DEL ORDOVÍCICO

Era Geológica
Era: Paleozoica
Periodo: Ordovícico
Descubridor
Burmeister, 1843
Origen
Estados Unidos
Grupo
Invertebrado
Familia
Eurypterida
  • Agresividad 22% 22%

Millones de Años

Su parentesco real se encuentra entre los quelicerados, junto a los xifosuros y los arácnidos, con los que comparten rasgos anatómicos fundamentales. Más de 300 especies de Eurypterida han sido descritas, lo que demuestra que se trató de un grupo diverso, exitoso y ampliamente distribuido durante cientos de millones de años.

Su cuerpo estaba dividido en dos regiones principales: el prosoma, equivalente al cefalotórax, y el opistosoma, o abdomen. Este último se subdividía en un mesosoma y un metasoma, cuyo segmento final formaba un telson bien desarrollado. Esta organización corporal, típica de los quelicerados, permitía a los Eurypterida combinar protección, flexibilidad y capacidad locomotora en ambientes acuáticos y anfibios. Sobre el prosoma, los Eurypterida poseían dos ojos compuestos similares a los de los trilobites y xifosuros, además de un par de ocelos simples que complementaban la percepción lumínica. La boca, situada ventralmente, estaba precedida por un par de quelíceros, una característica definitoria de los quelicerados y, por tanto, de los Eurypterida. Detrás de la boca surgían seis pares de apéndices especializados, cuyas bases ensanchadas, llamadas gnatobases, cooperaban en la manipulación y trituración del alimento. El último par de apéndices, ensanchado en forma de aletas, era fundamental para la natación y explica el nombre Eurypterida, ya que estas “alas anchas” eran esenciales para su desplazamiento en el agua.

El mayor Eurypterida conocido hasta la fecha es Jaekelopterus rhenaniae, descubierto cerca de la ciudad alemana de Prüm. A partir de una enorme quela fosilizada, se ha estimado que este Eurypterida alcanzaba unos 2,5 metros de longitud y un peso aproximado de 180 kilogramos, lo que lo convierte en uno de los mayores artrópodos que jamás hayan existido. Este Eurypterida vivió hace unos 400 millones de años, durante el Devónico Inferior, en un entorno deltaico compuesto por pantanos y marismas. Su tamaño colosal sugiere que este Eurypterida ocupaba un papel dominante en su ecosistema, probablemente como depredador de gran tamaño.

La locomoción de la especie ha sido objeto de debate. En algún momento se propuso que los Eurypterida nadaban boca arriba, pero la posición de los ojos parece contradecir esta hipótesis. Es posible que los Eurypterida juveniles adoptaran esta postura, como ocurre hoy en día con los xifosuros, pero en los adultos la evidencia apunta a una natación convencional. La respiración de los Eurypterida se basaba en cinco pares de branquias laminares situadas ventralmente en los segmentos del mesosoma, lo que indica una clara adaptación a la vida acuática. Además, los Eurypterida presentaban apéndices dimórficos que permitían distinguir dos sexos, aunque la asignación precisa de cada tipo sigue siendo incierta debido a la falta de tejidos blandos preservados.

Los primeros Eurypterida eran marinos, pero su mayor prosperidad se produjo en ambientes continentales de aguas someras, como marismas, lagunas costeras y estuarios, especialmente abundantes durante el Carbonífero. Hay indicios de que muchos Eurypterida llevaban una existencia anfibia, desplazándose por tierra firme de manera similar a ciertos cangrejos modernos. Esta capacidad habría ampliado enormemente el nicho ecológico de los Eurypterida, permitiéndoles explotar recursos tanto acuáticos como terrestres.

El registro fósil muestra que los Eurypterida aparecieron por primera vez en el Ordovícico medio, aunque existen fósiles dudosos que podrían remontarse al Cámbrico medio. Su historia evolutiva se extendió hasta la gran extinción masiva del final del Pérmico, que marcó el comienzo del Mesozoico y acabó con la mayoría de los ecosistemas marinos dominantes del Paleozoico. A pesar de su éxito prolongado, los Eurypterida no sobrevivieron a esta catástrofe global.

Los fósiles de Eurypterida son relativamente raros, pero cuando aparecen suelen estar excepcionalmente bien preservados, lo que los convierte en piezas muy codiciadas por coleccionistas y mantiene un mercado activo. La mayoría de los ejemplares de Eurypterida parecen corresponder a mudas, ya que estos animales, como otros artrópodos, crecían mediante ecdisis. Sin embargo, en los últimos años se han encontrado restos de Eurypterida que conservan estructuras anatómicas internas con un detalle sorprendente, lo que ha permitido avanzar en la comprensión de su fisiología, locomoción y ecología.

Era Paleozoica

ERA PALEOZOICA

Paleozoico o también era Primaria es una división de la escala temporal geológica de más de 290 millones de años de duración, que se inició hace 542 millones de años. y acabó hace unos 251 millones de años.
Período Ordovícico

PERÍODO ORDOVÍCICO

Los niveles del mar durante el período del Ordovícico fueron demasiado altos; de hecho durante el Tremadociano, los niveles marítimos fueron los más altos que la Tierra haya experimentado hasta hoy.

Eurypterida

Eurypterida

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