Florentino Ameghino

Italia, 1853 – 1911

Florentino Ameghino

Florentino Ameghino (nacido Giovanni Battista Fiorino Giuseppe Ameghino) (19 de septiembre de 1853, Moneglia, Génova, Italia – 6 de agosto de 1911, La Plata, Argentina) fue un científico autodidacta excepcional, naturalista, climatólogo, paleontólogo, zoólogo, geólogo y antropólogo, figura central de la Generación del 80 en Argentina. Su nombre quedó asociado para siempre a la teoría autoctonista sobre el origen del hombre americano, una propuesta que defendió con pasión frente a la interpretación alóctona que hoy es universalmente aceptada.

Florencio Ameghino

Florentino Ameghino

PALEONTÓLOGOS FAMOSOS

Nacionalidad
Italia
Tiempo
1853 – 1911
Datos Profesionales
Subdirector del Museo de La Plata y Director del Museo de Historia Natural de Buenos Aires
Área de Trabajo
Mamíferos prehistóricos
Principal Descubrimiento
Teoría autoctonista sobre el origen del hombre americano
  • Importancia Científica 61% 61%

Siglo

Florentino Ameghino nació en Moneglia y, según una carta escrita por él mismo, llegó a Argentina con apenas 18 meses. Sus padres, originarios de esa misma localidad italiana, emigraron en 1854 y se instalaron en Luján, donde Ameghino realizó sus estudios. Sus primeros trabajos científicos los llevó a cabo en la cuenca del río Luján, en los partidos de Mercedes y Luján, entre 1869 y 1877, mientras trabajaba como docente en Mercedes. En 1878 viajó a París para participar en la Exposición Universal y en diversos eventos científicos, experiencia que amplió su visión intelectual. Tras regresar a Argentina en 1881, abrió una librería en Buenos Aires y comenzó a entrenar a su hermano Carlos en el trabajo de campo. También ejerció como profesor de zoología en la Universidad Nacional de Córdoba.

En 1886, Francisco P. Moreno lo nombró vicedirector y secretario del Museo de La Plata, asignándole la sección de Paleontología, que Florentino Ameghino enriqueció con su propia colección, vendida al Estado provincial. Sin embargo, la relación entre ambos científicos fue breve y conflictiva. Finalmente, Ameghino fue nombrado director del Museo Nacional de Buenos Aires. Como autodidacta, estudió los terrenos de la Pampa y reunió una enorme colección de fósiles, base de sus investigaciones en geología y paleontología. También investigó el hombre cuaternario en el yacimiento de Chelles, defendiendo la coexistencia entre seres humanos y megafauna extinta en la región pampeana, así como un posible origen americano del ser humano.

Florentino Ameghino murió en La Plata el 6 de agosto de 1911, a los 57 años, víctima de diabetes y tras negarse a una intervención quirúrgica.

En 1886, Moreno contrató a Florentino Ameghino como Secretario Subdirector del Museo de La Plata y a su hermano Carlos como naturalista de campo y ayudante preparador. En 1887, tras exitosas expediciones de Carlos al río Santa Cruz —que Florentino transformó en la descripción de 122 nuevas especies—, las tensas relaciones con Moreno culminaron en la expulsión de ambos hermanos del museo y en la prohibición de su ingreso. En los años siguientes, las colectas continuaron por ambas partes, pero las libretas de campo solían contener datos falsos o alterados para evitar que el equipo rival obtuviera información útil.

La obra científica y literaria de Florentino Ameghino es inmensa y constituye un exponente cultural de la Generación del 80. La antigüedad del hombre en el Plata fue publicada en dos tomos en 1880 y 1881. Los mamíferos fósiles de la América Meridional, traducida luego al francés, apareció en 1888. En 1884 publicó Filogenia, una obra teórica donde desarrolló su concepción evolucionista, de corte lamarckiano, y propuso una taxonomía zoológica basada en fundamentos matemáticos, adelantándose a ideas que décadas después serían retomadas por la biología evolutiva.

Tras ocupar la cátedra de Zoología en la Universidad de Córdoba, fue incorporado a la Academia Nacional de Ciencias. En 1889 presentó su obra magna, Contribución al conocimiento de los mamíferos fósiles de la República Argentina, compuesta por 1028 páginas y un atlas. Esta monumental obra le valió la medalla de bronce en la Exposición Universal de París. También aportó Filogenia, principios de clasificación transformista basados sobre leyes naturales y proporciones matemáticas, que lo situó entre las figuras más destacadas del evolucionismo paleontológico mundial. Domingo Faustino Sarmiento lo describió como “un paisano de Mercedes que aquí nadie conoce, pero que es admirado por los sabios del mundo entero”.

A fines del siglo XIX, cuando el sistema de lagunas Encadenadas comenzó a secarse, Florentino Ameghino advirtió sobre la necesidad de resolver las sequías mediante un sistema de canalizaciones que permitiera retener agua excedente en épocas húmedas. En su libro Las secas y las inundaciones en la Provincia de Buenos Aires, propuso derivar aguas dulces hacia zonas bajas para crear reservorios, recargar el acuífero Puelche, forestar las orillas de los ríos, fomentar la piscicultura en los embalses y construir una red de canales navegables con esclusas para abaratar el transporte regional. Estas ideas, adelantadas a su tiempo, muestran su visión integral del territorio y su capacidad para unir geología, climatología y planificación.

En 1906 publicó Formaciones sedimentarias del Cretáceo Superior y del Terciario de Patagonia, una obra de síntesis que no solo describía estratos y fósiles, sino que proponía hipótesis sobre la evolución de los mamíferos y analizaba las capas de la corteza terrestre y sus edades.

Florentino Ameghino desarrolló su teoría autoctonista basándose en hallazgos del noroeste de la provincia de Buenos Aires. Sostenía que los seres humanos habían coexistido con la megafauna extinta en la región pampeana y que el origen del ser humano podía situarse en América. Sus publicaciones generaron fuertes críticas, especialmente por sus estimaciones cronológicas y por la interpretación de cráneos humanos. Investigadores como Aleš Hrdlička y Bailey Willis viajaron a Argentina para evaluar sus afirmaciones. Finalmente, la comunidad científica concluyó que Florentino Ameghino estaba equivocado respecto al origen americano del ser humano y a la antigüedad de los restos. Sin embargo, como señala Gustavo G. Politis, Ameghino sí acertó en la coexistencia entre humanos y megafauna, algo confirmado décadas después por investigaciones como las de Junius Bird en la cueva Fell.

Entre 1907 y 1911, Florentino Ameghino volvió a centrarse en el estudio del hombre fósil, describiendo a los primeros habitantes, sus industrias y sus culturas. La magnitud de su producción científica es impresionante: sus Obras Completas reúnen 24 volúmenes de entre 700 y 800 páginas cada uno, con clasificaciones, comparaciones y descripciones de más de 9000 animales extintos, muchos descubiertos por él. Su catálogo era tan vasto que científicos de América y Europa viajaban a Argentina para examinarlo, escépticos al principio, pero finalmente admirados ante la evidencia y el genio del naturalista.

Florentino Ameghino

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