Las Hoyas

ESPAÑA

Las Hoyas

Las Hoyas es un yacimiento paleontológico situado en el municipio de La Cierva, muy próximo a la ciudad de Cuenca, en Castilla‑La Mancha (España). Está datado en el Barremiense, dentro del Cretácico Inferior, y pertenece al tipo de yacimientos conocidos como Konservat‑Lagerstätte, caracterizados por una preservación excepcional del ecosistema original. En este caso, Las Hoyas está formado por calizas litográficas que conservan los restos fosilizados depositados en el fondo de una laguna de agua dulce situada en una antigua isla del archipiélago del mar de Tetis.

Las Hoyas

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YACIMIENTOS

País
España
Ubicación
La Cierva: 40°05′23″N 1°53′52″O
Era Geológica
Era: Mesozoico
Periodo: Cretácico
Época: Inferior Temprano
Descubridor
José Luis Sanz y Ángela D. Buscalioni
Principal Descubrimiento
Concavenator corcovatus
  • Importancia Científica 89% 89%

Patrimonio de la Humanidad

Con el descubrimiento del yacimiento de Lo Hueco, la provincia de Cuenca se ha consolidado como una de las regiones clave para el estudio del Cretácico en Europa. Las Hoyas fue declarado Bien de Interés Cultural el 15 de marzo de 2016 y está catalogado como “Lugar de interés geológico español de relevancia internacional” (Geosite), bajo la denominación FC007. El yacimiento representa un humedal subtropical del Cretácico Inferior con marcada estacionalidad, un ambiente de transición entre los antiguos humedales boscosos del Paleozoico y los humedales modernos dominados por angiospermas acuáticas y extensos tapices de algas.

El ecosistema de Las Hoyas muestra una enorme diversidad de plantas y animales que habitaban la zona de forma permanente o estacional. En los ambientes acuáticos predominaban las carófitas, angiospermas primitivas como Montsechia vidalii, Ranunculus ferrerii y Proteaephyllum, así como densos tapices de algas. También abundaban los crustáceos —ostrácodos, peracáridos y decápodos— y una gran variedad de peces distribuidos en tres niveles ecológicos: superficie, necton y bentos. A ello se suman tortugas, gusanos oligoquetos acuáticos y numerosos insectos, tanto acuáticos (heterópteros belostomátidos, coleópteros) como semiacuáticos (chresmódidos). Entre los vertebrados semiacuáticos destacan salamandras y cocodrilos como Bernissartia y Goniopholis.

Los ambientes terrestres estaban dominados por bosques de coníferas —Brachyphyllum, Pagiophyllum, Sphenolepis, Cupressinocladus, Frenelopsis— junto con cicadáceas, bennettitales y helechos. Estos bosques podían formar paisajes abiertos con una densa cubierta herbácea, similares a las sabanas actuales. La vegetación sufría incendios estacionales, un fenómeno comparable al de los ecosistemas subtropicales modernos. Entre los insectos terrestres se han identificado termitas, cucarachas, grillos, dípteros, neurópteros y una notable diversidad de coleópteros.

En cuanto a los vertebrados terrestres, los cocodrilos —especialmente los gobiosúquidos— son los más abundantes. También se han encontrado albanerpetóntidos, varios lagartos (Meyasaurus diazromerali, Hoyalacerta sanzi, Scandensia ciervensis, Jucaraseps grandipes), aves enantiornitas primitivas (Iberomesornis, Concornis, Eoalulavis), el mamífero Spinolestes, dinosaurios como Pelecanimimus, Concavenator y Mantellisaurus, y el pterosaurio Europejara.

La preservación de los fósiles de Las Hoyas es excepcional. Los restos carecen de señales de transporte, no presentan abrasión y la mayoría se conserva articulada, lo que indica que los organismos murieron y quedaron enterrados en el mismo lugar o muy cerca. Se estima que entre el 70 y el 80% de los esqueletos están articulados. Es habitual encontrar esqueletos completos de pequeños animales, impresiones de piel y restos vegetales muy delicados. Entre los peces se han hallado numerosos ejemplares juveniles, algunos formando niveles de mortalidad masiva, lo que permite estudiar su crecimiento. En los artrópodos se conservan distintos estadios de desarrollo, desde larvas hasta adultos, así como patrones de coloración y estructuras finas como antenas.

En los dinosaurios avianos y no avianos se han identificado tejidos blandos y estructuras difíciles de conservar. El ornitomímido Pelecanimimus polyodon, primer representante de su grupo descrito en Europa, conserva impresiones de piel, una pequeña cresta de queratina y un saco gular similar al de los pelícanos actuales. El terópodo Concavenator corcovatus muestra escamas en la cola y los pies, además de puntos de inserción para plumas en los huesos del brazo. Entre las aves se han encontrado desde esqueletos articulados sin cráneo hasta plumas aisladas y polluelos. Gracias a ello se sabe que Eoalulavis, la ave más antigua con álula conocida, tenía una gran capacidad de maniobra y frenado durante el vuelo.

Por su extraordinaria preservación, Las Hoyas se considera comparable a yacimientos de referencia mundial como Yixian (China) o Messel (Alemania). Es uno de los pocos lugares del planeta que ofrece una visión tan completa de un ecosistema desaparecido, permitiendo estudiar restos extremadamente frágiles y diferentes etapas vitales de una misma especie.

El yacimiento de Las Hoyas lleva décadas siendo investigado por la Universidad Autónoma de Madrid en colaboración con el Museo de las Ciencias de Castilla‑La Mancha, responsable de las colecciones paleontológicas. Cada verano se realiza una campaña de excavación, y los restos recuperados se estudian posteriormente en laboratorio. Se han extraído varios cientos de especímenes, pero solo una parte ha sido analizada y publicada, por lo que es muy probable que en el futuro se identifiquen nuevas especies.

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